El amor aflora en lo cotidiano

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viernes, 17 de junio de 2016

¿CÓMO TRATAS TU CUERPO?


La mayoría de nosotros no prestamos mucha atención a nuestro cuerpo y cuando hablo de esto no solo me refiero a la parte física. Últimamente las balanzas se inclinan a los polos opuestos, o nos dedicamos por épocas a las emociones, a la mente (pensamientos) o hablamos de dietas detox, ejercicios, cirugías, en fin todo lo que tiene que ver con lo externo olvidándonos que todo está unido y que si descuidamos alguna de las partes pagaremos un alto precio. Lo uno se ve reflejado en lo otro.

Pasé un fin de semana manejando emociones, pensamientos y observando cómo estaba tratando  mi cuerpo físico.
Lo primero que me entregaron al llegar al seminario fueron unos cartones de colores con algunas preguntas escritas como las siguientes:
¿Cómo cuidas tu cuerpo, lo alimentas bien, lo llevas al médico, lo ejercitas, lo mimas? o por el contrario ¿lo maltratas?, ¿de qué manera lo haces?
¿Qué rutina tienes para calmar la ansiedad, la tristeza?, ¿sabes entrenar tu cerebro en forma positiva?

Una vez contestamos las preguntas y sin detenerse los coaches en las respuestas, nos invitaron a tratar el cuerpo como si fuera el mejor amigo. Era un reto, aunque parecía fácil se trataba de darle por 72 horas a nuestro cuerpo lo que le daríamos a ese amigo.

La idea era estar presentes desde el momento en el que abríamos nuestros ojos.   
¿Cierto que no suena nada fácil? Claro que no lo es, porque no lo hacemos consientes, nos levantamos en automático. Tendríamos que empezar por dar gracias al amigo que está con nosotros, mostrarle el afecto, sonreír que sería como decirle: estamos a gusto, estamos conectados.
A lo largo del día invitarlo a pasear, (no lo podemos dejar dentro de casa) darle agua y siempre tratarlo con cariño estemos haciendo lo que estemos haciendo.

Los que vivimos en ciudad deberíamos tener una costumbre al menos una vez a la semana, dar un baño de naturaleza a nuestro cuerpo. En Japón hay una terapia para aliviar el estrés emocional que se llama “Shinrinyoku” o “baño de bosque”. Es simplemente mantenernos en contacto con la naturaleza ya que ella en su increíble diversidad nos acoge, nos integra y no nos rechaza ni nos compara. Cuando estamos en contacto con la naturaleza nuestra necesidad diaria de organizar cede porque ella va a su ritmo y solo nos queda contemplarla.

Y si ya somos capaces de detenernos, sería ideal observar nuestra respiración. 
¿Cuántas veces somos consientes de esto en el día? Seguro que ni le prestamos atención. Pues respirar bien es fundamental y no siempre lo hacemos de manera correcta.  Si llevamos una mano al pecho y otra al abdomen en el momento que tomamos aire, podremos notar qué mano se eleva más. Debería elevarse más la que tenemos en el estomago porque así no solo estamos utilizando la parte superior de los pulmones. Al respirar expandiendo el estomago elevamos la capacidad pulmonar, nuestro diafragma se ensancha y además estaremos llevando más nutrientes y oxigeno  al cuerpo. Es cuestión de práctica y de estar muy conscientes.
Esta respiración la usamos mucho en Reiki y en yoga, puedo asegurarles que el cuerpo se relaja y nos hace sentir mejor. Una pregunta, ¿sabías que las personas con problemas de peso por ansiedad o personas que manejan altos niveles de estrés respiran a través del pecho y no del diafragma?

No te olvides de sonreír, aunque no tengamos ganas podemos engañar el cerebro. Esta  es otra manera de cuidar nuestro cuerpo. Solo toma 15 segundos para que el cerebro comience a generar dopamina que nos ayuda a sentir mejor.

Dedica unos minutos al día a tu pasión, busca frases que te inspiren y ponlas en un lugar que puedas verlas fácilmente. Revisa qué pensamientos han predominado en el día y si son más los negativos comienza desde el instante que eres consciente a pensar cosas positivas.  El cerebro necesita que lo ejercites, estamos programados para aprender hasta el último día de nuestra vida. Nuestro cerebro no es diferente al resto de nuestro cuerpo, él necesita que se le estimule y se le rete para propiciar la generación de nuevas neuronas. Usa tu capacidad de memorizar y razonar, hay muchas actividades que nos ayudan a conseguir este objetivo.

Son pequeños tips que si lo hacemos costumbre podemos mejorar nuestro cuerpo y nuestro estilo de vida.

Por último te invito a que pienses en este momento en 10 palabras que te parezcan bellas, ¡exprésalas en voz alta!


Te dejo un abrazo fuerte, sostenido y bañado de luz.
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domingo, 14 de febrero de 2016

¿SIRVEN LOS CURSOS Y LOS LIBROS DE AUTOAYUDA??



La mayoría de las personas que conozco opinan que estos libros o cursos no sirven para nada, pero, ¿cuáles son las expectativas que tenemos al leer un libro de autoayuda?, ¿de verdad esperamos que obre un milagro en nosotros  o nos entregue pautas masticadas para lograr la felicidad anhelada?

Creo que ahí radica el problema. Pretender conseguir algo de forma inmediata, creer que solo con leer un libro o asistir  a un seminario nos vamos a sentir de maravilla, sin más. Puede que así suceda, pero no podemos olvidar que lo verdadero es lo que permanece, y esto se consigue practicando a diario, modificando conductas hasta  transformar los hábitos.

Si leemos los libros esperando la felicidad empacada en unos mensajes, seguramente al poco tiempo lo olvidaremos y volveremos a las conductas antiguas, pregonando  lo inútil que ha resultado el libro.

Algunas personas se obsesionan y creen que todo se puede conseguir con una simple visualización, repitiendo jaculatorias o deseos como si fueran un abracadabra. Si bien está comprobado que lo que decimos influye  en nuestro inconsciente, no podemos ser tan ingenuos y  creer  que por el simple hecho de decir: atraigo la abundancia, esta se dará. Es más, a raíz de estos ejercicios que parecen trucos infantiles, llamados “ley de la atracción” y que tomaron auge con el libro y la película “El secreto” es que han aumentado las frustraciones en el camino para conseguir cambios reales.

Nadie puede prometer cambios inmediatos, ningún cambio es sencillo, tenemos que partir de esta premisa, si no lo hacemos podemos caer en la desmotivación al ver que no obtenemos resultados a pesar de nuestros esfuerzos.

Sé que hay mucha charlatanería en esto de la autoayuda y el crecimiento personal, pero también tenemos buenos autores, profesionales idóneos  que capacitan a otros y entregan herramientas para aprender a vivir mejor. Si queremos mejorar el carácter, modificar conductas, si queremos aprender a optimizar nuestra salud física y emocional, debemos documentarnos,  leer quién es el autor, sus credenciales y estudios. Si es un seminario, es nuestro deber averiguar quién lo imparte, en qué teoría se basan para enseñar lo que están entregando. Busquemos críticas positivas, negativas y saquemos nuestras conclusiones. Confiemos en nosotros, en lo que necesitamos, en nuestro criterio, sin olvidar que esto solo son pasos que daremos para recorrer un largo trecho. El cambio no es mágico.

Esto funciona igual que cuando tenemos una dolencia física y vamos al médico convencional, o como cuando queremos bajar de peso y acudimos al especialista en nutrición. Nada sucederá por el solo hecho de haber visitado a un profesional si no cambiamos los hábitos alimenticios, si no aumentamos el ejercicio diario, dejamos de fumar, tomamos las medicinas, etc. No solo por decir: estoy delgado (a), o me visualizo delgado va a ocurrir. Ahí difiero con la famosa ley de atracción. Me puedo visualizar más delgado si es el caso, pero también tengo que visualizarme en plena acción, ejecutando tareas que me lleven a mi meta. Lo más seguro es que habrá menos desengaño.

Cuando decidimos cambiar un patrón debemos tener constancia, rodearnos de personas que nos apoyen y apartar aquello que nos sabotea nuestro crecimiento.

En estos meses de estudio he descubierto que manteniéndonos firmes en las decisiones y trabajando para conseguir las metas, logramos que el sendero se abra ante nuestros ojos. Algunas cosas que nos tallaban se apartan y algunas personas se van quedando en el camino; entonces podemos dejarlas con amor y sin apegos. Quizás porque entendemos que no hablan nuestro idioma y no podrían darnos apoyo o porque ya los vemos diferentes, comprendiendo desde el corazón que si estamos bien con nosotros mismos la renovación se dará. Ese podría ser el principio de un gran cambio.

Los libros ayudan si los tomas como lo que son, experiencias de otros, ejemplos que podrían ayudar en un proceso, métodos que pueden enseñarte a alcanzar un fin, pero no podemos esperar que funcionen para todos y esto va con los seminarios también. Igual que con los psicólogos o algunos médicos, a unos les funcionan y a otros no.

Eso sí, salgan corriendo si les ofrecen un milagro, el milagro lo construyes tú en tu día a día y con una buena actitud.


PD: Feliz en mis talleres de Coaching y PNL,  plena en  el taller “Reinventar-me”, modificando mi manera de hablar, de juzgar y de ver la vida. En mi camino.

Susana Jiménez Palmera


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